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viernes, 24 de junio de 2011

esa ligera brisa



esa ligera brisa medio aplaca el calor soporífero de la tarde, entra por una ventana y acaricia su torso desnudo, tumbada de costado, en la cama, se va como vino dejando una sensación confortable en su piel, tantas veces besada, en la soledad perdida de un instante, ajena a las penas de sus días intersemanales, siente pereza, se siente completa, un espejo refleja su cuerpo, delgado, braguitas diminutas, caderas de infarto, le habían comentado entre susurros jadeantes mientras exploraban con destrezas desiguales sensaciones de éxtasis, ora complacidas por aquel juguete que vibraba sobre su sexo, sonrojadas las mejillas, el placer llegaba en oleadas placenteras, ella o él en su mente, tanto daba su fantasía en aquel momento egoísta




domingo, 23 de enero de 2011

Mientras esa lágrima caiga

   

        Pasó de largo, sin apenas mirar, indiferente. 
   Manos en lo bolsillos, lamentos en el alma , ahuyenta los recuerdos con el dolor instalado en el suspiro de cada día. Verla pasar decepciona el ánimo del antiguo engaño envuelto en mentiras.
      En el mañana de cada día volverá a verla pasar indiferente y un dolor cíclico ensombrecerá el respirar de un amor perdido. En los pasos que se alejan ignora la lágrima que resbala, incombustible, por la mejilla  que, a pesar de la traición, escapa cada día de aquellos ojos que contemplan la derrota del hombre al que ama y no perdona. Llegará el día en que tal sentimiento cicatrice las noches en vela, los apretujones en el pecho al verlo pasar, odiándolo y amándolo, pero mientras esa lágrima caiga, la página última de lo que una vez fue no cerrará.


sábado, 18 de diciembre de 2010

pensamiento solitario




En la desnudez de un pensamiento solitario, en un lado de la sala suena música de amores y desamores, la tortilla de patatas en su justo jugo, una copa de vino oreada por movimientos de muñeca repetidos en un ritual mecánico y recogido , como cuando tú estabas, en aquellas noches que enfriaban la ciudad que nos era ajena, arropados estábamos 
 bajo una manta,  silencios cómplices,
el olor del incienso me devuelve 
el recuerdo de tu mano acariciando la  mía
entrelazadas jugaban a enamorarse,
pero evaporada tu  esencia queda el inicio
de una borrachera sin sentido,
allá donde estés, estate tranquila
pues yo me dormiré y el despertador irritante
me devolverá a un nuevo día de  sinsabores varios.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Nadie sin ti pero a pesar de todo buscando la existencia inane del placer corporal en otros puertos a los que amarrar la cuerda de la mía pasión,  por aquello que se oculta entre las curvas de las mujeres y  que en el contornear de mis manos endurece el ánimo palpitando en un latir obscuro que delata mi debilidad, busco y encuentro lo que contigo ya tengo y entretengo el tiempo entregando mi lealtad a tí, en esos ojos que llorarían si supieran lo que hago pero que hacen lo contrario que la honestidad personal pide, engaño, luego existo.