sábado, 6 de junio de 2015

Micropensamiento

Introduzco una llave en un coche desvencijado, sin cristales ni motor, simple pertenencia inconclusa de razones diversas. Una vez dentro, la posesión inane se recompensa con el sonido de un claxón impertinente de un desequilibrio mental que transcurre entre humos disidentes de una realidad alternativa.

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